Antes de entrenar hay que conocer el instrumento. Lee el texto de abajo con tu voz normal de todos los días (ni forzada ni susurrada) durante 45 segundos. La cabina medirá tu tono natural, tu rango y tu estabilidad, y te propondrá tu zona de locución.
Habla o sostén un tono y mira la aguja. El río de ondas se pinta verde cuando estás dentro de tu banda objetivo y ámbar cuando te sales. Elige la meta y practica hasta quedarte "en la onda".
Consejo: pulsa Calibrar mi silencio la primera vez (y cada vez que cambies de cuarto o de micrófono). Mide el ruido de fondo y le enseña a la app a ignorarlo.
Consejo de cabina: no fuerces la garganta para bajar el tono; el grave bueno sale del pecho y del aire, no de apretar. Si sientes raspera, para y descansa.
La base de toda voz segura. Pon una mano en la barriga: al inhalar debe inflarse la barriga, no subir los hombros. Sigue el círculo: se infla al inhalar, se queda quieto al sostener y se desinfla al exhalar. Haz 6 ciclos.
Elige un texto (o pega el tuyo), léelo como si estuvieras al aire, y al terminar la cabina te dirá dónde sonaste seguro y dónde dudoso: temblor de la voz, finales de frase que se apagan, velocidad y pausas.
Palabras que delatan a un locutor sin entrenar. Aquí se compite: el verde no se regala. Para lograrlo tienen que cumplirse las tres pruebas a la vez: la palabra exacta a la primera, confianza del reconocedor de 85% o más, y — la prueba reina — que mi micrófono cuente tantos golpes de voz como sílabas tiene la palabra: «absurdo» son TRES golpes (ab·sur·do); si la dices de corrido o te comes la B, sonarán uno o dos y no hay verde, diga lo que diga Chrome. Y para la medalla de 🏅 ORO necesitas 3 verdes seguidos — un fallo y la racha vuelve a cero. (El reconocedor de Chrome necesita internet y "autocorrige" como el teclado del celular; por eso la prueba de los golpes de voz es la que manda, y tu mejor juez sigue siendo grabarte y escucharte.)